La tela de chenilla es un tejido suave y acolchado, caracterizado por su superficie con hilos cortos y peludos que le dan un aspecto aterciopelado y mullido. Su textura es muy agradable al tacto, lo que la hace ideal para prendas cómodas y decoraciones acogedoras.
Composición:
La chenilla puede estar fabricada con diferentes fibras, aunque las más comunes son:
Algodón (100% algodón)
Poliéster (100% poliéster)
Mezclas de algodón y poliéster
Otros materiales sintéticos o naturales
La elección de la composición influye en la durabilidad, suavidad y facilidad de cuidado de la tela.
Usos:
Mantas y manteles decorativos.
Cojines y tapicería ligera.
Accesorios como bolsos o gorros.
Decoración en proyectos artesanales o textiles para el hogar.
Consejos de costura:
Utiliza agujas para tejidos gruesos o con punta doble para facilitar el cosido.
Es recomendable usar puntadas rectas o zigzag para evitar que la tela se deshilache.
Antes de coser, realiza pruebas en un retazo para ajustar la tensión de la máquina.
Para evitar que se mueva durante la costura, puedes sujetarla con alfileres o clips específicos para telas gruesas.
Si vas a hacer dobladillos o acabados, considera usar una overlock o zigzag para un acabado más profesional.
Consejos de lavado:
Lava a máquina en agua fría o tibia para mantener la textura y color.
Usa detergente suave y evita blanqueadores agresivos.
Es recomendable secar al aire o en secadora a baja temperatura para prevenir encogimientos o daños en los hilos peludos.
Plancha a baja temperatura si es necesario, preferiblemente colocando un paño entre la plancha y la tejido para proteger su superficie.